viernes, 22 de abril de 2011

Parada

Lo prometido es deuda y en la entrada sobre el restaurante Samil dijimos que hablaríamos sobre el cocido del mediodía y esto es lo que hay:
Jueves de semana santa, paseo con los perros por el margen del Lagares, gasto de calorías, alguno incluso las que no tenia. Pero bueno, para eso están los bancos, para los prestamos. A la vuelta del paseo, cerquita de la iglesia de santo Tomé de Freixeiro, nos encontramos con un viejo bar, que estuvo siempre en ese sitio, en la calle Pastora, perpendicular a la calle del Carmen, un sitio en el que los vecinos de la barriada, tomaban sus chiquitas mientras charlaban sobre la marcha del Celta y la actuación de turno en el cercano auditorio de Castrelos.
Pues ese local, muy recientemente, cambió de manos, y ahora, en la fachada hay dos pizarras, en una de ellas el local hace propaganda de unas hamburguesas, sangüiches o bocadillos con bebida por 3 euros y en la otra nos habla sobre el menú del día. Ayer jueves decía textualmente:
Menú del día
1º plato
Callos
Caldo
2º plato
Cocido (plato único)
Rapantes
Bebida, postre, café
7,50 €
Con esta lectura quedó todo explicado, llevamos a la compañía de 4 patas a casa y volvimos sin encomendarnos a dios ni al diablo. Cinco comensales, en un local pequeño, con media docena de mesas, en una cuatro personas dando cuenta de un cocido impresionante, otra puesta, a la espera de una decena de comensales, y nosotros nos lanzamos a una de las escasas posibilidades en ese momento. La propietaria, atenta y dispuesta, nos ofrece el cocido, a la espera de lo que decidan los comensales de la mesa preparada, pero cree que podrá cumplir con nsotros y el cocido, de lo contrario nos plantearía rapantes, callos, jamón asado y alguna cosilla para no pasar hambre. Al final tras una pequeña espera resultó viable la opción de cocido para 5. Y que cocido, algo falto de verdura oscura, pero bien representado en todo lo demás, una gran fuente con lo grueso de la encomienda, patatas y carne de cerdo y dos mas pequeñas con los garbanzos, chorizos de cebolla y normales y otra con pollo, y carne de ternera. El pan decente y las bebidas cerveza y refrescos por partida doble. De postre alguno, al que le pudo la gula, pidió tarta de piña y de Santiago y unos cafés bien resueltos hicieron que el montante total subiera hasta los 45 euros ¡¡¡¡¡por los cinco!!!!!
Increíble, lo bien que comimos, como nos trataron, la tranquilidad, el sabor, en fin, una comida perfecta. Ir con cuidado. Nos quedó en el tintero el tema de las fotos, pero, la verdad es que no pensábamos descubrir semejante joya en tal envoltura. Volveremos, cámara en mano a cumplir como está mandado.

Samil

Hoy hablamos de una de las mejores playas de España, o casi, porque las playas de Cíes estan enfrente. 

Aquí estamos en la de Samil, que también es una maravilla, a escasos 200 metros del agua, en un entorno apacible, atendido de manera espectacular por su propietario y con un añadido sencillamente genial: los fumadores podéis, si, podéis fumar en un entorno mas o menos decente, sin miedo a las pulmonías, las mojaduras y los malos aires, se puede fumar, legalmente, mientras cenas. La contrapartida que los no fumadores lo sufrimos, pero todo sea por darle un poquito de cancha a ese sufrido colectivo que últimamente está en el punto de mira de todos los políticos y eso es muy malo. Enseguida se sacan de la chistera una ley que grave, por ejemplo, la tenencia y disfrute de un mechero de plástico en el bolsillo y ya la liamos, todo el mundo con el Bic colgado al cuello, como un vulgar adefesio de Tyffany&Co.
Bueno, retomemos el hilo, que uno se escapa por los montes de la provincia de Jaén en un momentito.
Aunque el jueves santo no era día de partido, quizás el exceso de oferta en el sector del recogimiento hizo que encontráramos mesa sin problema alguno, alabado sea el señor, en la Parrillada Samil teléfonos 986243084 - 663843214, apenas un par de horas antes del momento fijado para sentarnos a disfrutar y es que con el cocido del mediodía no había mucho espacio para tonterías, pero ya se sabe, esto y el rascar todo es empezar, que decía mi bisabuela.
La carta es decente, sin espectáculos de luz y sonido que disimulen los defectos. Todo al natural, tal cual. Fuera de carta había la extensión marina de lubina, rodaballo, merluza y bacalao.
La mesa la componíamos 5 comensales y medio, con lo que la distribución de platos no era la mas consecuente con la normalidad, rematada la faena por el comentado cocido del mediodía y del que hablaremos a continuación de esta entrada.
Los primeros, para compartir, fueron empanada de pulpo muy decente, navajas con buen filo y bien puestas en la fragua, setas a la plancha con disquisición sobre el tipo de seta que nos pusieron en el plato y que al final, con la ayuda del propietario, acabo en empate, era boletus, pero de ahi no pasamos. Da igual, estaban bien preparadas, con una pizca de aceite que le sobraba, pero bien resueltas.



 En el campo de los segundos hubo para todos los gustos, alguien se decantó por un pollo picantón, otro de los comensales se decidió por un bifé en su punto, sabroso, pero con mucha sal, algo totalmente subjetivo, o sea, perfectamente valido.
Dos combatientes optaron por churrasco de cerdo muy bien presentado, cocinado de forma impecable y con un sabor muy logrado.  

 Completaron el cartel un bacalao a la brasa muy bien puesto y sabroso, y para el medio comensal, nuevamente, un plato de boletus, igualmente bien preparados que sobraron, yo creo que esta noche en vez de medio era 1/4 de comensal. No pasa nada que los demás lo aprovechamos dignamente.


Los postres un arroz con leche normalillo, fresas con zumo de naranja con un aspecto soberbio y una tarta helada. Los caféses y téses con mucho sabor, aunque la carta de tés estaba un poco raquítica, acompañados de las tres marias: crema de orujo, licor cafe y tostada a discreción para todo el mundo.


Todo lo antedicho, regado con cervezas, alguna copa de vino y agua, aparcamiento en el interior del recinto del local y diversos espacios con distintos ambientes, aderezado con una atención notable y una preocupación por el bienestar del cliente siempre presente, se traduce en 21 euros por persona. Aun en los tiempos que corren, un regalo que volveremos a disfrutar próximamente. Hasta entonces, cuidado con las espinas.

lunes, 18 de abril de 2011

O Portiño

Sábado noche, partido en la tele, todos embobados, consecuencia, ventaja para decidir a última hora donde ir a cenar. Al final, la opción del pescado ganó por goleada, el partido no tengo ni idea. Resultado nosotros 6, contrario, 0. 
Ya conocemos O Portiño, con sus vistas, si hay que venir a comer, pero las cosas se desarrollan a su manera y ya esta, si te gusta vale, y si no, también. 
Como siempre, un entorno tranquilo, situados en la parte alta del pequeño comedor, 6 personas que nos decidimos por unos primeros para compartir: croquetas de pulpo, calamares, empanada de zamburiñas, salpicón de huevas de merluza y mejillones al vapor. La empanada no gustó a todo el mundo, estaba un poco aceitosa, nada que ver con otras propuestas similares que ya tenemos probado en el mismo sitio. Creo que los tirones de orejas los dejamos para el final, mejor todos juntos.

 

 



Los segundos fueron mayoritarios por el rape, a la plancha y a la gallega, mero, corujo y martiño. Todo bien resuelto y en su punto. 

En el capitulo de las galdrumadas, la tarta de canela, de cuajada, mirabeles y piña al natural.

El análisis de la cena, en general es muy positivo, como siempre, el producto es inmejorable, aunque esta vez nadie se haya decantado por los arroces. 

Quizás la cocina no se esmeró, todo lo que sabe, esta vez. 

Como señalamos anteriormente la empanada, grasienta en exceso y con zonas no bien cocidas. Las croquetas de pulpo, no lo vieron mucho, creo que Paul estaba viendo el partido y no en las croquetas, como sería menester.

Es imperdonable que un restaurante con una situación y una despensa como la de O Portiño, no cambie los cubiertos después de los primeros, el quitar unos tenedores del plato y dejarlos, sucios, sobre la servilleta del comensal, dice poco en cuanto al cuidado del resultado final. En el apartado de las bebidas todos nos decantamos por cerveza y agua, pero no procede que a la segunda ronda ya no haya cervezas frías. 
La tarta de canela sin nada que decir, insípida, a pesar de la avalancha de canela que se le vino encima sin ninguna justificación.
La receta final alcanzó los 29 euros por persona, pero a diferencia de la semana pasada en O Loureiro de Bueu, que salio por el mismo precio en circunstancias muy similares, la atención allí, fue de otra división, este equipo parece que quiere descender, ¿quizás las primas no sean suficientes?, no lo sabemos y es algo competencia de la directiva del club, pero jugando así se baja enseguida a la división de plata y ya se sabe que para salir del infierno, el camino es arduo y difícil. Esperemos, aunque solo sea por nuestro bien, que esto no suceda y que solo haya sido una pájara momentánea y sobre todo, pasajera. Bo proveito.

lunes, 11 de abril de 2011

Loureiro

Si, ya se que esto va de comer y demás, pero que queréis, el vivir en Vigo tiene estas cosas, que vas a comer y te encuentras con un sitio como este, aquí cerquita, en Bueu, en la playa Loureiro, está el restaurante y hotel (*) Loureiro, que tiene estas vistas sobre la ría de Pontevedra. Fuimos hasta allí Rs Loureiro un sabado por la noche 6 personas. El restaurante tiene una decoración un poco desfasada pero como solo vamos a comer, pues nos arreglamos perfectamente.

 La cena comenzó con un pulpo muy decente, unas ostras que ya tenían un ratito abiertas pero eran de buena calidad, unas navajas a la plancha no muy grandes, pero sabrosas y una ensalada con productos de la tierra.
Los segundos fueron una cazuela con una castañeta (palometa) inmensa y roja para dos, una lubina a la sal para tres y un rape para el comensal restante. Todo muy bien cocinado, en su punto, con un emplatado en mesa. 
El alcohol anduvo escaso, con solamente unas cervezas, refrescos, dos postres (cañitas y tarta de queso), los cafés y algún chupito nos salio por 30 euros por persona. Un precio muy decente para el producto servido y el entorno disfrutado. Hay que volver a comer en vez de a cenar para maravillarnos con las vistas y esperamos no olvidarnos de la cámara para no tener que descargar las imágenes de la pagina del propio Restaurante Loureiro. Se me olvidaba señalar la presencia de unas pegatinas rojas en la puerta del restaurante como local recomendado por la guía Michelin. Si va a resultar que estos franceses hasta saben a donde encaminar sus pasos para poder comer bien y barato. Un abrazo. Buen provecho.

viernes, 1 de abril de 2011

Desayuno

No se que es mas rico, si el desayuno, la Ducati o el Mercedes. Yo creo que bien combinado todo tiene su momento. Lo dificil es hacer lo del anuncio. Ponerlo todo junto y que encaje. Tan solo habria que hacer la prueba al reves. ¿Encajaria igual?. Si el hombre lleva la moto ¿quien servirá el desayuno?, está claro, el hombre, siempre, porque es mas servicial, porque lo hace mejor, porque es mas rapido, porque aunque sea en bicicleta el hombre le va a ganar a la Ducati, al AMG y a quien se ponga por delante. Sobre todo si ese hombre soy yo. Un beso para todas.